El Betis ha cerrado este segundo periodo de fichajes con más movimientos en las salidas que en las incorporaciones. Originariamente, la idea de acudir al mercado de invierno para reforzar la plantilla no agradaba ni a Pepe Mel ni a la secretaría técnica del Betis. Sin embargo, en el club pronto comprendieron que era imprescindible incorporar a algún futbolista en enero. El objetivo principal era un defensa central, y eso se ha conseguido con la llegada del brasileño Paulao, cedido por el Saint Etienne, donde no gozaba de minutos. Aunque no era el único. Los deseos de Pepe Mel iban más allá. Primero, le hubiese gustado contar con un segundo nuevo central. De esa forma, quizás se hubiese acelerado la salida de Ustaritz, que llegó a última hora en verano pero no es del gusto del técnico. Segundo, Mel también quería que el club incorporara un centrocampista y un extremo. El Betis ha firmado a Agra, pero lo ha hecho para la próxima temporada, por lo que no ha satisfecho esta petición expresa. No ha llegado Vitolo, que interesaba a Mel. Y para el centro del campo, una zona que el Betis tiene poblada pero que Mel quería apuntalar con un futbolista creativo, tampoco ha firmado a nadie.
Puede decirse que, respecto a los refuerzos, no ha sido un mercado prolífico, ni especialmente grato. Paulao ha llegado, pero el club tenía otros nombres subrayados en su agenda para ocupar la demarcación de central antes que el del brasileño. Por ejemplo, el de Ciani, del Girondins, que sonó con fuerza durante algunas semanas. Pero, sobre todo, el gran objeto de deseo fue Ricardo Costa. Hubo momentos en que la operación pareció factible, aun más cuando el propio futbolista argentino, a través de su agente, se dejó querer por el Betis. Pero el Valencia no quería perder a un jugador que, aunque no está contando para Emery, considera que puede ser importante de aquí a junio. Mucho menos como cedido. Cierto es que no era fácil conseguir su cesión, única vía posible para el Betis dada su actual situación económica. Sonó, igualmente, el nombre del madridista Varane.
Y también apuntó alto el club de Heliópolis a la hora de buscar un posible refuerzo para la sala de máquinas, pues el sueño era contar con Esteban Granero. El propio Mel ha admitido que habló con el jugador y que éste deseaba vestir de verdiblanco, pero Mourinho comenzó a darle minutos por la lesión de Khedira y esta opción quedó anulada. Hubiese sido un refuerzo de lujo para el Betis, un equipo que vive una situación financiera delicada. Otro que sonó, aunque con menos fuerza, fue el valencianista Parejo.
En cambio, la operación salida ha sido más exitosa. No sólo porque el club ha logrado aligerar su plantilla (era también un deseo manifiesto de Mel) buscando destino para los jugadores que no contaban en absoluto, sino porque en algunos casos ha logrado imponer su criterio. Por ejemplo, en el último en resolverse, la marcha de Momo. Las negociaciones duraron días puesto que el jugador deseaba salir pero también que el Betis, con el que tenía contrato hasta 2013, le pagara ambos años. Al final, según publica el diario La Provincia, el centrocampista canario ha perdonado un año con tal de volver a jugar en el equipo de su tierra, Las Palmas. Respecto a Ezequiel, que se ha ido cedido al Sabadell hasta que concluya la temporada, el Betis se ha asegurado que su joven cuente con minutos a través de una cláusula; y éste, hay que recordarlo, era el principal objetivo de la entidad presidida por Miguel Guillén, que desechó su salida a un primera con tal de que en su destino le garantizasen partidos. Tosic se desvinculó en diciembre para regresar al Estrella Roja, mientras que Calahorro jugará en el Xerez, que, según publica La Voz, no tendrá que pagar nada por el defensa jiennense.

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Por determinar.
Ciudad deportiva.
Puerta abierta.
BAJA
4
SEMANAS
Rotura subfacial con grado I-II en el bíceps femoral derecho. Se pierde el resto de la temporada.
BAJA
1
MES
Hipertrofia en la pantorrilla. Baja hasta principios de mayo.