{mosimage}Sevilla. Domingo, 27 de abril. Novillada de abono. Dos tercios de entrada. 4 utreros de Salvador Guardiola y 2 del Conde de la Maza (1º y 5º). El cuarto fue excelente, y el resto desarrolló peligro manifiesto. Pesos: 474, 479, 493, 454, 480 y 489 kilos.
Agustín de Espartinas (salmón y oro). Silencio y una oreja.
Fernando del Toro (azul marino y oro). Silencio tras dos avisos y silencio.
Abel Valls (lila y oro). Silencio y silencio tras aviso.
Bien a caballo Francisco José Quinta y Adrián Prieto. Buena lidia de Daniel Duarte.
Merece la pena explayarse porque cuando los que tienen calidad funcionan salimos ganando todos, ya que cada nuevo torero de los buenos compensa la vulgaridad que asola cierta parte del escalafón. Si Agustín de Espartinas se convirtiera en torero de ferias, la Fiesta saldría beneficiada porque su concepto taurómaco tiene eso que llamamos “el don”. Lo demostró en Sevilla en esta última novillada de su carrera, ya que el jueves 1 de mayo Espartaco lo convertirá en matador de toros en el pueblo que vio a ambos nacer.