| C. At. Osasuna | 2 | 1 | Real Betis |

Álvaro Ramírez |La cruel realidad del Betis dicta que acumula 10 jornadas sin ganar, diez, más de un cuarto del campeonato. La cruel realidad del Betis dicta que le cuesta un mundo hacer un gol, aunque dé un repaso enorme al rival, como en la segunda parte del encuentro ante Osasuna. La cruel, muy cruel realidad del Betis ha dejado hundido, por segunda semana consecutiva, al equipo verdiblanco en el tiempo de descuento, con un tanto que derrota a Mel y a todo el club. Y la cruel realidad del Betis se va a llevar por delante a Pepe Mel salvo sorpresa, quizás merecidamente por la racha de encuentros que acumula sin ganar, merecidamente también por la primera parte del equipo en el Reyno de Navarra y el cambio de dibujo, pero desde luego no por la segunda parte de este mismo encuentro, en el que los heliopolitanos han dado un baño a los rojillos, han gozado de múltiples ocasiones desaprovechadas y en la que han visto cómo Nekounam dejaba, por segunda jornada consecutiva, a Casto con cara de circunstancias.
La sensación que ha dejado el Betis en Navarra, atendiendo a la segunda parte, ha sido enormemente buena, por el juego, por el dinamismo, por las ocasiones, por la presión... por valores que deberían hacer al equipo sólido, pero ni por esas. En todo caso no conviene olvidar ni separar al Betis de la segunda parte, magnífico, con el de la primera, nefasto. El nuevo dibujo de Mel, con cinco defensas, cuatro centrocampistas y un delantero fue un auténtico fiasco. Muchos defensas para dejar a Flaño rematar solo en una jugada a balón parado y poner el partido cuesta arriba, muy cuesta arriba.
Y viceversa. No conviene olvidar que el equipo de Mel, horroso, inocuo, pusilánime casi en la primera parte, también es capaz de arrollar al rival, pasar por encima suya y dejarlo en paños menores. Eso es lo que hizo el Betis en la segunda parte, apabullar a Osasuna hasta límites escandalosos, gozar de ocasiones de todo tipo, de Pereira, de Santa Cruz, de Rubén Castro, de Beñat... Ocasiones de todo tipo que, salvo una, de Rubén Castro, no fueron capaces de cristalizar los delanteros béticos, que no se pueden permitir fallar en un mismo partido hasta diez ocasiones evidentes de gol. Alguna con clara incidencia de la suerte, como un remate de Rubén Castro al larguero, otras con el acierto del portero rival, Andrés, y otras tantas por fallos propios.
Y claro, tras fallar lo dicho y lo indecible, suele pasar en el fútbol que el rival acierte las pocas oportunidades, o la única en la segunda parte que tiene. Suele pasar, además, si se ayuda al equipo rival, por cierto, haciendo una falta absurda (Nacho) en el descuento y tragándose (Casto) la falta por el palo que debe defender el portero.
Con todo, el Betis nunca mereció perder, ni empatar, por juego mereció ganar. Pero con Pepe Mel no gana, no gana casi nunca, al menos desde hace 10 partidos, que se dice pronto. Está por ver si el problema está en el banquillo. El consejo tiene la palabra.



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Por determinar.
Ciudad deportiva.
Puerta abierta.
BAJA
4
SEMANAS
Rotura subfacial con grado I-II en el bíceps femoral derecho. Se pierde el resto de la temporada.
BAJA
1
MES
Hipertrofia en la pantorrilla. Baja hasta principios de mayo.