| Real Betis | 2 | 1 | Valencia CF |

Álvaro Ramirez |Parecía destinado el Betis a la consumación de sus peores sueños, de sus temores, de sus horrores, parecía ineludiblemente destinado al callejón de la clasificación en el minuto 90 de su partido ante el Valencia. Parecía Pepe Mel destinado a la frustración de su proyecto, a la caída. Pero entonces el futuro se detuvo, se frenó, como el balón de Juanma caído del cielo, suave, en ese segundo en el que Rubén Castro se plantó solo ante Diego Alves y el Villamarín enmudeció. Un segundo, y estalló la involución bética. Estalló el Villamarín y cambió el futuro inmediato (y veremos si a largo plazo) del Betis.
M. Á. Pérez Lasa. Amarillas a Tino Costa, Mario, Soldado, Barragán, J. Pereira, Rubén Castro.
Porque el fútbol le ha devuelto este sábado al Betis parte de lo que le ha quitado en varios partidos anteriores. La crueldad se cebó con los verdiblancos perdiendo los encuentros ante la Real Sociedad y ante Osasuna, pero esos minutos fatídicos del descuento han sido milagrosos esta vez y han permitido que el Betis vuelva a reencontrarse con la victoria diez encuentros después, casi dos meses y medio después. Es justo atribuir gran parte de ese 'milagro' a dos futbolistas que han resultado claves. Primero Rubén Castro, cuyo doblete ha podido salvar el cuello a Mel, y el segundo Juanma, asistente en los dos tantos. Ambos pusieron algo de coherencia a un partido que los hispalenses no merecían perder, que al menos debieron empatar y que por fin ganaron.
El Betis no es que fuera mucho mejor que el Valencia, pero tampoco peor. De hecho gozó de más ocasiones en la segunda mitad que el propio conjunto che, de más llegadas, de más remates, pero la inercia conducía al conjunto heliopolitano a la derrota, y a Mel, posiblemente, al callejón. La inercia y la debilidad defensiva, mayor lastre, y más peligroso, de este equipo. Con razón busca ya el club un central. Los laterales, si no los centrales... alguien falla siempre en la zaga bética. O falla más de uno, en la cobertura (Isidoro), en el despeje (Dorado merece un curso acelerado)... Y por eso suele ir perdiendo el Betis partidos que son de empate.
Pero por esta vez llegó la reacción, la involución, la resurrección. La salida de Juanma y la entrada en acción de Rubén Castro. Un pase del primero, con un rebote (ay esa fortuna, por fin de cara), posibilitó el remate del canario. Y apenas cuatro minutos después, con el empate ya en el bolsillo, el propio Juanma se sacó una asistencia picada de muchos quilates para que Rubén fusilara a Diego Alves y dinamitara el Benito Villamarín, que explotó de júbilo y expulsó los males acumulados del otoño, de los dos meses y medios de agobios, de derrotas, de infortunios, de errores, de inmovilismo. El Betis ha detenido su presente y puede haber cambiado su futuro.

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Por determinar.
Ciudad deportiva.
Puerta abierta.
BAJA
4
SEMANAS
Rotura subfacial con grado I-II en el bíceps femoral derecho. Se pierde el resto de la temporada.
BAJA
1
MES
Hipertrofia en la pantorrilla. Baja hasta principios de mayo.