| Real Betis | 1 | 2 | Granada CF |

Álvaro Ramírez |Si los jugadores béticos han olvidado que para sacar los partidos adelante, además de sus toques de calidad, que los tienen, deben apretar los dientes en cada acción como si fuera la última; si los jugadores béticos han olvidado que además de sus buenas combinaciones tienen que estar despiertos y atentos en cada jugada; si los jugadores béticos han olvidado que cuando un futbolista les sobrepasa deben andar sobre sus pasos y recuperar lo perdido; si los jugadores béticos han olvidado que el objetivo, los objetivos, se logran, sobre todo, con sacrificio; y si los jugadores béticos han olvidado que su permanencia, su éxito, se logra con el esfuerzo común, entonces este Betis ya no es el Betis y este Betis tiene menos visos de éxito que el que había resurgido en las últimas jornadas, el que había recuperado el camino perdido y había apuntado otra vez más alto de lo que vuelve a estar. El Betis ha sufrido este domingo un revés, un revés de esos que sirven de recordatorio y que no se deben olvidar.
No ver a Beñat tocar la pelota, prácticamente, hasta el minuto 30, acordarse de Santa Cruz al filo del descanso o sorprenderse al ver a Rubén Castro intervenir en el juego después de un buen puñado de minutos son síntomas evidentes de que algo no anda bien en un partido para el Betis. Y eso, viendo lo ocurrido en la primera parte del encuentro ante el Granada, es quedarse hasta corto. El conjunto verdiblanco salió al terreno de juego adormecido, relajado, sin tensión, y ante la avalancha de juego, intensidad y pelea nazarí el equipo de Mel se convirtió en un auténtico pepele para los de Abel Resino, que debutaba en el banquillo. En la primera mitad, en la que el Betis ni existió, el Granada marcó dos goles y decidió el encuentro, pero es que pudo hacer más. La presión granadina se comió a unos pusilánimes Salva, Iriney y Beñat en la medular (¿y Cañas?). La zaga verdiblanca, para colmo, era fácilmente manipulable por Ighalo por el centro, penetrable por las bandas y hasta dócil en la portería. Y así, claro, el Granada se hizo con el encuentro con bastante facilidad. Los goles, primero de Ighalo y luego de Martins, con la connivencia de Casto al fallar al blocar el balón ante Jara, zarandearon al conjunto bético que parecía andar de resaca en la matinal. No se había enterado aún de qué iba el partido y estaba en el descanso 0-2 abajo merced a la relajación de muchos de sus futbolistas y quizás el exceso de confianza en muchos de ellos.
No podía ni debía seguir el Betis con la misma tendencia todo el partido. Era evidente. Mel abroncaría a los suyos al descanso, y si no lo hizo debió hacerlo, para que el partido cambiara algo en la segunda mitad. Dejó a Salva Sevilla en el banquillo y Pozuelo dio más chispa y mordiente a su equipo, aunque poca culminación. Al menos el Betis se fue más arriba, el Granada cedió algo más de terreno esperando una contra matadora y el partido se inclinó para el lado local, aunque con el peligro vigente de los contragolpes, a los que no renunciaba el equipo de Abel, a pesar del cansancio por el gran desgaste de la primera parte. El Betis jugó más en campo contrario, robó más cerca de la portería de Julio César y creó peligro. Santa Cruz y Pozuelo tuvieron claras ocasiones, aunque el Granada bien puedo dar réplica a la contra. Llegaron los últimos minutos y con el Betis ya volcado, con Molina ya en el campo, fue cuando incluso el conjunto visitante pareció volver a crecer en su juego y el local darse por vencido, pero entonces Pereira, experto en revulsivos, agradeció una blanda mano de Julio César, lo blanda que no fue en dos acciones anteriores en las que respondió con grandes paradas.
El gallego marcó y abrió la posibilidad de la remontada. Alguna tuvo el Betis, pero llevado por la ansiedad lo que hizo fue descuidar su zaga y el Granada de nuevo pudo rematarlo. No manejó bien esos minutos el Betis, que no supo comprometer a un nervioso rival que cerró incluso el descuento con relativa solvencia, la que no tuvo el Betis para dar el salto que ya demandaba hacia adelante en la clasificación.

La directiva betica, la secretaría tecnica, el entrenador y los jugadores no merecen la camiseta que dicen llevan, lo de hoy no tiene nombre, vergonzoso espectac**o, y luego dicen que no hace falta fichar a nadie, el segundazo asegurado.






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Por determinar.
Ciudad deportiva.
Puerta abierta.
BAJA
4
SEMANAS
Rotura subfacial con grado I-II en el bíceps femoral derecho. Se pierde el resto de la temporada.
BAJA
1
MES
Hipertrofia en la pantorrilla. Baja hasta principios de mayo.