| Sevilla F.C. | 1 | 2 | Granada CF |

Álvaro Ramírez |El Sevilla ha vivido su primera noche terrorífica en el Sánchez Pizjuán esta temporada. Una de esas noches en las que todo se tuerce, en las que surgen fantasmas de donde no los había, en la que se rompen leyes que parecían establecidas y en la que lo que parece realidad deja de serlo. El Sevilla ha vuelto a tropezar, de nuevo, ante un colista, y van dos seguidas, pero esta vez incluso sucumbiendo de forma sorpresiva. Las razones de la derrota, como buena noche de terror, obedecen en parte al mundo real y en parte a razones por momentos esotéricas y misteriosas, o eso parecieron cuando los delanteros sevillistas se empeñaron en no meter la pelota en la portería rival con todo a favor. Porque, paradójicamente, este encuentro ha sido en el que el equipo nervionense más ocasiones le ha creado al rival, en el que más cerca ha estado de vivir una noche plácida. Y sin embargo se ha ido cabizbajo y asustado. Será halloween.
Para responder a esas razones del más acá que han permitido al Granada llevarse los puntos por primera vez en Nervión cabe preguntarse por qué el Sevilla, tras marcar a los 40", tiró la primera parte del encuentro a la basura. Y no por replegarse, que guste más o menos es una maniobra lícita para intentar sentenciar el partido, sino por la pérdida de intensidad defensiva, en la presión, en la posesión y en la posición. El conjunto hispalense se vio con el partido ganado con todo el partido por delante. Paradójica e incoherente relajación, algo que no había tenido hasta ahora el Sevilla.
También cabe preguntarse por qué el equipo nervionense no sabe buscar fórmulas intermedias para ganar los partidos que no sean atrincherarse o volcarse. Le cuesta atacar de forma ordenada, solo suele superar a los rivales con acumulación de efectivos, y con ciertas fases de continuidad en el juego, pero entonces, cuando se va arriba, descuida demasiado su zaga, y permite contras letales, algo para lo que no está preparado el equipo defensivamente, se demostró ante el Racing y este lunes ante el Sevilla.
Esas razones para la derrota son lógicas, más ilógicos son los méritos que ha realizado Roberto, inmenso en la portería del Granada. El meta nazarí, auténtico fantasma del Sevilla esta noche de Todos los Santos, ha repelido todos los intentos locales, de un Manu en forma, de Armenteros, de Luis Alberto, de Trochowski, de Jesús Navas. Pudo el equipo nervionense en la segunda parte sentenciar el choque en más de una ocasión, y eso que Kanouté se tuvo que marchar lesionado al descanso, pero no acertó el conjunto hispalense. Y eso que tuvo fases de buen juego, escoltado por un gran Medel, pero no culm
Y entonces apareció el terror sevillista, Ighalo. El jugador del Granada, en apenas 13 minutos sobre el campo, metió todo el miedo del mundo a los hispalenses y fue el artífice real de que el conjunto nazarí metiera en el cuerpo de los sevillistas una sensación de desazón más allá del encuentro. Ante el Granada se han ido más que los puntos, se ha ido parte del crédito ganado en las primeras jornadas, crédito que tendrá que volver a recuperar el Sevilla de Marcelino, pero ya lejos de Nervión. Las oportunidades en casa se perdieron. De seis puntos en juego ante dos colistas, uno sumado. Para asustarse...

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Por determinar.
Ciudad deportiva.
Puerta abierta.
BAJA
?
SEMANAS
Molestias musculares. Unos dos meses de baja.
BAJA
3-4
SEMANAS
Rotura fibrilar en los isquiotibiales. Reaparición, mediados de mayo.