| Sevilla F.C. | 2 | 1 | Valencia CF |

Álvaro Ramírez |El Sevilla ha dicho adiós a la Copa del Rey, lo ha hecho tras caer eliminado ante el Valencia pese a su victoria 2-1 en la vuelta. El resultado de 1-0 de la ida fue demasiado para los de Marcelino, que suspenden, y ya van dos suspensos, en el seguno examen real de la temporada, tras la Liga Europa. Esta eliminación supone, queda dicho, un segundo lastre para una temporada que ya solo tiene como vía de escape la Liga, una Liga que tampoco se le presenta demasiado halagüeña al conjunto nervionense. El balance real de la eliminatoria, en todo caso, es igualado, pero quizás en los momentos decisivos el Valencia tuvo más empaque y el Sevilla menos pegada. Sobre todo en su primera media hora en el Sánchez Pizjuán, una primera media hora muy buena pero sin gol. A partir de ahí, el Valencia supo maniatar en líneas generales a los hispalenses.
Porque fue bueno el arranque del Sevilla, muy bueno incluso. En los primeros 30 minutos aunó el conjunto nervionense las virtudes de la idea paradigmática, idea que no se ha llegado a plasmar de veras, que quiere Marcelino para su equipo. Una buena presión arriba, un equipo intenso, concentrado y valiente se echó a la garganta del Valencia dispuesto a morder. Superó el Sevilla al conjunto che en esos minutos y gozó de ocasiones claras, de Negredo, de Navas..., pero no fue efectivo, y Kanouté estaba en el banquillo. Lo pagaría.
A partir de esa primera media hora el Sevilla se apagó, se desactivó o lo desactivaron, se desfondó, se difuminó y comenzó a diluirse. En el Valencia apareció Banega, calmó el encuentro e impuso su ritmo, la defensa levantina se recompuso y el equipo nervionense de fiero león pasó a convertirse en un gatito que de vez en cuando arañaba pero que ya no hacía sangrar a su oponente. Coincidieron esos minutos además con indecisiones en defensa, con un excesivo individualismo de Reyes, con un nefasto rendimiento de Manu, que apenas pisó el área y eliminó su banda del ataque sevillista, y con la inconstancia de Trochowski.
La segunda parte no fue más que la confirmación de la tendencia de los minutos anteriores al descanso. El Sevilla, aún sin cambios, parecía cansado, de cuerpo y mente. Las ideas en ataque ya no existían y el Valencia por entonces ya campaba a sus anchas y se acomodaba en los cuartos de final. A Marcelino lo único que se le ocurrió fue lo establecido, un nulo Manu por Perotti, que lo mejoró ampliamente por cierto, y Rakitic por Trochowski. Coincidieron los cambios con el gol de Soldado, en otro desajuste para analizar de la defensa. El tanto decidía el envite y la eliminatoria. Solo entonces, con la cuesta arriba empinada, el técnico asturiano se acordó de su mejor hombre, Kanouté. Cuando el equipo, desde hacía ya muchos minutos jugaba para el malí, con balones arriba, sin éste estar presente.
Realmente el partido ya estaba muerto. El Sevilla lo intentaba a arreones y en un arreón marcó Rakitic en un rechace de Diego Alves y en un último arreón Víctor Ruiz marcó en propia puerta, ya en el descuento. Sorprendentemente Kanouté tuvo una más de cabeza que podría haber cambiado las tornas y proporcionado a su entrenador, Marcelino, un respiro. Pero la pelota se marchó fuera como fuera se quedó el Sevilla de la Copa. Cabe preguntarse dónde queda ahora Marcelino, con dos fracasos de tres.

. ERA PORQUE CONTABA CON UNA SOLA COMPETICIÓN: LA LIGA. ¡QUE GENIO!¡QUE CAPACIDAD DE PREVISIÓN!¡QUE ACIERTO DE NUEVO DE MONCHITO! QUE SERÍA DEL SEVILLA SIN ESTOS DOS PORTENTOS...



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Por determinar.
Ciudad deportiva.
Puerta abierta.
BAJA
?
SEMANAS
Molestias musculares. Unos dos meses de baja.
BAJA
3-4
SEMANAS
Rotura fibrilar en los isquiotibiales. Reaparición, mediados de mayo.