| Sevilla F.C. | 0 | 0 | RCD Español |

Álvaro Ramírez |Difícil y fea racha en la que se ve inmerso este Sevilla. Cuatro partidos sin ganar en la Liga, recién eliminado de la Copa del Rey, con severos problemas para hacer gol, con un entrenador cada vez con menos crédito y con un derbi a la vuelta de la esquina que va a marcar, para bien o para mal, el destino de este equipo en esta Liga y el del entrenador, Marcelino García Toral. El conjunto nervionense se ha mostrado, una vez más, incapaz de superar a un rival inferior en el campo, a un rival que quizás haya tenido suerte, que ha sido peor que el Sevilla, pero que se lleva un punto más de Nervión y que sume a los hispalenses en un letargo y una indefinición que ya cansa. Cansa sobre todo a la afición, como ha demostrado al término del encuentro ante el Español.
Un encuentro fácilmente excusable para un equipo que haya demostrado anteriormente una fórmula ganadora, para un equipo que hubiera demostrado que resultados como el de este sábado son flor de un día, pero ya casi imperdonable para un equipo que se aleja cada vez más de su objetivo y que se derrumba y cae cada vez más en la clasificación hasta vulgarizarse. De nuevo el Sevilla fue mejor, arrancó mejor y superó al contrario en la primera fase del encuentro. En la primera parte el conjunto de Marcelino gozó de suficientes ocasiones para poner el partido franco a su favor, pero perdonó, una vez más. Reyes estuvo incisivo, a veces, de nuevo, individualista, pero sirvió hasta tres balones de gol que sus compañeros no vieron (Manu) o simplemente desaprovecharon (Negredo). En líneas generales, además, el Sevilla hasta desbordó al conjunto periquito. Muy metido arriba, robaba con facilidad, Navas le daba la tarde a Didac y Medel y Trochowski superaban a la medular catalana. El resultado fue de acoso, acoso sin derribo. Acoso sin gol, acoso sin definición. Grave problema con el que se topa.
Y como ante el Valencia el miércoles y como en casi todos los partidos, el Sevilla fue incapaz de mantener ese ritmo durante todo el encuentro. El ritmo y la presión descendieron y dieron más aire a un Español agazapado por iniciativa propia y por obligación externa. Para colmo, los cambios, hombre por hombre pero poco sorpresivos (Kanouté por Negredo, Perotti por Manu y Rakitic por Trochowski) empeoraron bastante al equipo, que ya no se sostuvo como equipo (ya lo decía Marcelino) y que empezó a buscar la salvación en las indivualidades. Buscaban los balones a Reyes, a Navas y a Kanouté, pero o no encontraban destino o el destino estaba rodeado de rivales.
El caso es que por cansancio o porque cuando el Sevilla lo intenta y no lo consigue se viene abajo, desapareció el equipo hispalense. Desapareció su juego y apareció el del Español, que a la contra empezó a meter miedo. Alguna ocasión tuvieron los periquitos, ninguna tan clara como la de Thievy en la primera parte, y alguna tuvieron también los sevillistas, no demasiado claras. Conforme descendía el juego del Sevilla pasaban los minutos y aumentaba el enfado de la grada, que incluso llegó a sacar pañuelos y despidió con una sonora al equipo y al entrenador. Equipo y entrenador, sobre todo el segundo, se juegan ya el doble o nada en el derbi. Reacción o hundimiento.


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Por determinar.
Ciudad deportiva.
Puerta abierta.
BAJA
?
SEMANAS
Molestias musculares. Unos dos meses de baja.
BAJA
3-4
SEMANAS
Rotura fibrilar en los isquiotibiales. Reaparición, mediados de mayo.