| Real Betis | 1 | 1 | Sevilla FC |

Álvaro Ramírez |El Betis y el Sevilla han empatado en el primer derbi de la temporada en un partido bastante bonito, entretenido y en el que pudieron ganar ambos equipos y en el que también pudieron perder. Por eso quizás el empate no disguste del todo ni a verdiblancos ni a sevillistas, porque los primeros vieron cómo los nervionenses los superaron claramente en la primera mitad y porque los segundos se vieron con un jugador menos con 20 minutos por delante en la segunda parte y agotados físicamente. En cualquier caso, a grandes rasgos, tanto béticos como sevillistas buscaron siempre la portería rival, fueron valientes en sus planteamientos y cuando no lo fueron obedeció al mérito del rival. Realmente, ninguno mereció perder. Actitud loable en ambos conjuntos y en ambos banquillos.
Eso a grandes rasgos. Pero el derbi dejó muchas más matizaciones, sensaciones y realidades. En términos generales, el Sevilla fue mejor. Porque cuando rindió a más nivel superó en casi todos los ámbitos a su oponente, mientras que el Betis, que fue mejor en la segunda mitad, no desarboló de la misma forma a su eterno rival. En todo caso, ambos equipos gozaron de ocasiones clarísimas en sus momentos de bonanza. En la primera parte, cuando Beñat clavó la falta que adelantaría a los suyos, ya el Sevilla había tenido un par de ocasiones realmente claras. Pero entonces surgió Casto para evitar que el juego nervionense cristalizara en distancia en el marcador. De hecho, tuvo hasta que remontar el conjunto nervionense, que en todo caso reaccionó bien al 1-0 y, espoleado por un gran Reyes, retomó el mando del encuentro hasta lograr el empate, de Negredo, a pase de Navas tras jugada del mismo Reyes. La superioridad sevillista se basó en una gran presión, agobiante, asfixiante, que atenazó durante los primeros 45 minutos al Betis. Si no salió de ella el equipo verdiblanco fue, sencillamente, porque no pudo casi nunca. Eso sí, siempre lo intentó. Intentó sacar la pelota siempre jugada, deshacerse del pegajoso acoso rival tocando el balón. Beñat abanderó esta fórmula que, en todo caso, tuvo menos éxito que la sevillista, que por momentos maniató a su oponente. Pero claro, para eso tiene Mel a jugadores como Beñat, para desatascar encuentros como éste, cuando su equipo necesita aire. Golazo el del vasco que daba un golpe bajo a los sevillistas, que en todo caso reaccionaron hasta lograr un merecido empate en ese momento.
El Betis, en todo caso, había sufrido pero luciendo sus colmillos. Las llegadas verdiblancas, contadas en la primera mitad, fueron peligrosas, y en la segunda parte la arenga de Mel surtió efecto y el Betis mejoró. Beñat, de nuevo, sirvió de faro para llevar la pelota a terrenos peligrosos para el Sevilla. Emergió más el centrocampista cuando, por lógica, la presión sevillista bajó enteros. Entonces, cuando el partido bajó una velocidad, se hizo algo más lento, el Betis se hizo con el control. Ya antes de que Fazio, en una expulsión rigurosa o no, dejara a su equipo con diez, el equipo local se había acercado con peligro a la portería de Varas, que también emergió, sobre todo en una ocasión clara de Rubén Castro. El Sevilla ya contemporizaba más, perdió mordiente y en esa tendencia andaba el partido cuando el argentino se marchó a la caseta.
En los últimos 20 minutos, el Betis, superior en número y en juego, porque los cambios de Mel lo mejoraron, se fue arriba sin complejos a intentar noquear a un rival más cansado y en inferioridad. Tuvo ocasiones, y claras, fruto del acoso, pero no pudo lograr el tanto definitivo. El Sevilla se defendió bien, se dejó en defensa los últimos esfuerzos y logró llevar el partido al minuto 93 en empate y salvar un resultado que fue justo porque, en este derbi, los valientes no merecieron morir.

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Por determinar.
Ciudad deportiva.
Puerta abierta.
BAJA
?
SEMANAS
Molestias musculares. Unos dos meses de baja.
BAJA
3-4
SEMANAS
Rotura fibrilar en los isquiotibiales. Reaparición, mediados de mayo.