| Málaga CF | 2 | 1 | Sevilla FC |

Álvaro Ramírez |Ni cuando juega bien, ni cuando juega mal, ni cuando juega regular. Ni cuando ataca ni cuando defiende, ni cuando acierta ni cuando yerra. Este es el Sevilla ni-ni, el que no le gana a nadie. Este Sevilla es un Sevilla cada vez más triste, más indefinido, que cuando amaga hacia arriba, se hunde, y cuando amaga hacia abajo, se hunde también. Este Sevilla no se sabe muy bien lo que es, pero sí lo que no es, eso desde luego. No es un equipo solvente, no es un equipo sólido, menos después del sainete defensivo de La Rosaleda, no es un equipo efectivo porque le cuesta un mundo hacer goles. Si acaso, por ahora, tampoco es un equipo muerto, porque los jugadores, con sus limitaciones, pelean y corren, pero eso es lo menos, esas son virtudes de un equipo vulgar y mediocre, del undécimo de la clasificación, que es lo que a día de hoy es el Sevilla.
Porque el equipo de Marcelino, lejos de confirmar su mejoría en juego, que no en resultados, de las últimas jornadas ha desandado el camino andado. Lo de la primera parte del conjunto nervionense ha sido carnavalesco, ahora que llegan las fechas apropiadas. Entre Coke y Spahic han compuesto las mejores chirigotas. Como el marcaje a Weligton en el 1-0, la salida en fuera de juego del 2-0 y los balones perdidos en defensa por ambos. Rondón amargó y retrató al bosnio durante toda la noche, por cierto, e Isco, que acabó expulsado, lo hizo con el resto de la retaguardia.
El conjunto nervionense no supo cómo frenar la salida en tromba del Málaga, que dio al Sevilla su propia medicina. Y eso que una genialidad de Negredo propició el empate momentáneo de Luna, pero todo se fue por el garete con la nefasta defensa en el 2-0. Prácticamente, en la primera parte, ya no se acercó más el equipo de rojo. Con Reyes lesionado y sustituido por un perdido y desorientado Babá, y con Rakitic desaparecido en combate, apenas trenzó alguna jugada que mereciera la pena.
Y en la segunda también le costó. Algún repunte dio el fútbol sevillista, que en ningún momento fue el del partido del Betis, o el del Español. Tuvo una clara ocasión Negredo, pero también las tuvo Isco. Los blanquirrojos sí se acercaron más a la portería de Caballero, pero casi nunca cogieron por sorpresa a la zaga local. Ni Navas ni Luna ni Manu después desarbolaron a sus pares, casi nunca el Sevilla creó superioridad. Incluso le costó cuando la tuvo de forma numérica, por la expulsión de Isco, más que merecida por una terrible entrada a Negredo. Entonces ganó más metros y más posesión, y pudo marcar en algunas ocasiones, pero en las mismas circunstancias. Balones áereos, centros divididos, nunca creando superioridad ni a superando a la defensa malaguista. Y para cuando en una ocasión la pelota entró, por cierto, el asistente de un nefasto Muñiz Fernández (qué mala suerte tiene siempre el Sevilla con este colegiado) anuló un tanto de Coke por fuera de juego, cuando el madrileño se encontraba en línea. Era el remate a un partido que comenzó desastroso y acabó desastroso. El partido de un Sevilla que ni lo deja en los puestos altos ni en los bajos. El de un Sevilla mediocre.


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Por determinar.
Ciudad deportiva.
Puerta abierta.
BAJA
?
SEMANAS
Molestias musculares. Unos dos meses de baja.
BAJA
3-4
SEMANAS
Rotura fibrilar en los isquiotibiales. Reaparición, mediados de mayo.