Piensen Vds., seguro que les ha pasado alguna vez. ¿A qué alguna vez, esperemos que no demasiadas, se han enfadado con su pareja, han discutido con él o con ella?, alguna vuelta a casa nocturna e intempestiva, alguna mentira seguro que no demasiado grave, alguna copita de más, algún enredo con sus amigos o amigas que, por supuesto, no fue culpa suya. El manual del perfecto marido o esposa requiere pedir disculpas, reconocer su error, y agachar la cabeza, pero, claro, sin que se note demasiado; que el orgullo es el orgullo y no conviene dar su brazo a torcer más de la cuenta que luego queda de por vida en la memoria histórica que toda pareja tiene. ¿Cómo hacerlo sin que se note demasiado? Seguro que un regalito, un “digáselo con flores”, una sorpresa inesperada, ayuda bastante. Seguro que consigue ablandar un poco su corazón y las aguas pueden
volver a su cauce. Y puede ser que no haya tenido que reconocer su error, decir que se ha equivocado o que no lo volverá a hacer.
Ahora imaginen que el Sevilla, o más bien, Del Nido y Monchi, es ese cónyuge que en verano no se portó bien y Vds., aficionados del Sevilla, la sufrida pareja que está esperando explicaciones, que sabía y le recordó hace unos meses que en el equipo no había delanteros y que ellos le negaban. No le reconocerán que se equivocaron hace unos meses cuando se veía venir, pero se lo dicen ahora con Reyes y Babá, no uno, sino
dos. Y Vd. aunque piense que ya le hicieron lo mismo otra vez, hace dos veranos, y le pidieron perdón a su manera en enero pasado con otros dos regalitos, aunque sepa que se podía haber hecho antes o no haber fallado en verano, aunque piense que ya puede ser demasiado tarde para algunas cosas y que por el camino se pueden quedar algunos momentos preciosos que podían haber vivido en pareja, recorriendo Europa cogidos
de la mano, visitando la sofisticada Milán, la cosmopolita Londres y presumiendo de su pareja... y aunque ahora puede no dar tiempo para eso, le perdonará otra vez porque le quiere con locura y porque hay que reconocer que también en otros momentos se ha portado muy bien y le ha dado momentos únicos. Pero también debe recordarle que no es malo reconocer los errores y que si se hacen las cosas en su momento es más fácil
que todo salga bien.

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Antonio Ramírez, Licenciado en Derecho y Asesor Fiscal
Inicio esta nueva experiencia agradeciendo a El Desmarque la oportunidad que me concede este medio, joven en edad pero cada vez mayor en prestigio, ganado a pulso en sus años de trayectoria ascendente. Desde esta ventana que se me abre intentaré acercar, con la máxima humildad pero con la máxima ilusión, mis modestos conocimientos jurídicos y fiscales a mis dos grandes pasiones, el deporte y el periodismo, intentando comentar de una manera desenfadada y cercana aquellos aspectos del deporte y del fútbol en particular que puedan ser analizados desde esta óptica.
El fútbol, como todo, está regido por unas normas, que muchas veces tienen una incidencia directa e indirecta en los resultados económicos y deportivos de los clubes. Por eso creo que puede ser interesante analizar las conexiones que surgen continuamente.
Para mí es un bonito e ilusionante reto personal para el que espero estar a la altura, mejorando día a día y esperando que mis ganas y vuestras críticas constructivas me ayuden a crecer y a mejorar.
Gracias por la oportunidad de nuevo a los compañeros y amigos de El Desmarque y gracias, en especial, a la persona sin cuyos ánimos y motivación, no habría dado este paso adelante, pequeño pero especial para mí. Un abrazo.