Parece que Microsoft se está poniendo las pilas. Después de llevarse décadas siendo la mayor compañía de software del mundo, basando sus tremendas ventas en la repetición sin límites de tecnologías más bien obsoletas, le han visto las orejas al lobo. En concreto, a los grandes innovadores de lo que llevamos de siglo, a los Google, Apple, Amazon y demás empresas cuyo empuje creativo y cuya visión de futuro han rebajado el caché de los de Redmond. Si antes eran los reyes del baile, ahora se tienen que conformar con un papel casi secundario. Potente, porque lo siguen siendo, pero secundario.
Por eso llevan varios años intentando ponerse al día. Lo cual, en el sector en el que compiten, significa crear, inventar el futuro. Si ya acertaron de lleno con la tecnología kinect, con la que permitieron jugar a videojuegos sin necesidad de usar ningún mando, ahora han dado un paso más al conseguir su propio proyector de imágenes tridimensionales sin necesidad de pantalla, de gafas o de ninguna otra cosa. Es decir, hologramas, y en el aire. Como en Star Wars.
En realidad no es del todo innovador. Existen ya varias empresas que tienen productos símiles en el mercado. Lo que ocurre es que, o no son buenos, o son muy caros, o son demasiado grandes como para que los tengamos en casa. En este caso parece una solución mixta, ya que es pequeño y produce imágenes de bastante calidad (aunque se nota un incesante parpadeo). Y, lo que es más, podemos interactuar con ellas utilizando nuestras propias manos, como el dispositivo DispAir del que hablaba hace unas semanas, pero en 3D. Para ello se utiliza la misma tecnología que el Kinect, es decir, la detección de la posición de las manos y el movimiento de éstas, con el que se pueden controlar parámetros relacionados con la proyección de la imagen.
En el vídeo a continuación se aprecian todas estas cosas. Las imágenes, proyectadas sobre la superficie, se pueden admirar desde cualquier ángulo, desde cualquier posición en la que nos encontremos (en la actualidad la mayoría de las tecnologías 3D necesitan situarse en algún sitio frente a una pantalla). La “magia” se consigue gracias a la proyección de alrededor de 3.000 imágenes en un segundo que se distribuyen en 192 direcciones distintas, dando una sensación de volumen concentrado en una pequeña zona. Además, con ligeros movimientos, podemos modificar la posición del objeto, girándolo o empujándolo o ejecutando diversas acciones.
Se trata sólo de un proyecto. Es decir, no es nada comercial. Pero plantea un futuro sin límites, sin fronteras para la imaginación. Basta ver el vídeo a continuación para entender sus posibilidades. Y para apreciar el parecido con aquellas imágenes de hace 35 años en las que la princesa Leia pedía socorro a Obi-Wan Kenobi o en las que Darth Vader hablaba con el Emperador. Entonces era ciencia ficción. Ahora es, por fin, realidad.

| < Prev | Próximo > |
|---|
Desde que el hombre aprendió a hacer fuego la tecnología le ha acompañado siempre: La rueda, el molino de agua, la columna greco-romana, los teléfonos inalámbricos, el tanque a -2 grados o el esférico de cuero han ayudado a las personas a vivir mejor, a trascender sus vulgares límites, a dominar la tierra y el cielo y a disfrutar los sábados, los domingos y algunos días entre semana. Pero también los ha habido que le han causado penas y quebrantos. Espadas y catapultas, fusiles y tanques de guerra, pólvora y bombas de hidrógeno o muebles de tiendas suecas han servido para provocar dolor y sufrimiento.
Por eso, pretendemos mostrar, analizar, desgranar y reflexionar, siempre con espíritu crítico, crítico de “reflexivo”, no sólo de “criticar”, los inventos viejos y nuevos, la última tecnología punta, las cosas que ya tenemos y las que están por llegar, lo que nos depara el futuro y lo que ya está en nuestras tiendas.
Y, ya que estamos donde estamos, cómo no, a la que hay en el deporte.